Una pregunta que se hacen muchos emprendedores antes de abrir su negocio de té, es si es más conveniente abrir su tienda propia o formar parte de una franquicia. Como ocurre con casi todas las decisiones empresariales, no existe una respuesta única: cada opción tiene ventajas y limitaciones que conviene analizar con calma.
Desde nuestra experiencia, hemos visto todo tipo de casos:
- Emprendedores que han creado su propia tienda de té (la mayoría),
- Emprendedores que han optado por una franquicia,
- Marcas que comenzaron como negocios independientes y acabaron franquiciando,
- E incluso franquiciados que decidieron abandonar el modelo para crear su propia marca de té.
Por eso queremos compartir contigo nuestro punto de vista y ayudarte a responder esta pregunta.
Abrir tu propia tienda de té en lugar de una franquicia
En el sector del té, especialmente si lo comparamos con otros ámbitos como la restauración o la moda, existen relativamente pocas franquicias consolidadas. Esta es una de las razones principales por las que muchos emprendedores optan por crear su propio negocio de té propio.
Pros
Abrir una tienda propia es la mejor opción para tener la libertad de crear un negocio que refleje tu visión personal. Tienes control total sobre todos los aspectos del negocio, desde la selección de productos hasta el diseño de la tienda y las estrategias de marketing.
Esta autonomía te permite innovar y diferenciar tu tienda de los competidores. Puedes experimentar con nuevas mezclas de té, adaptar tu surtido a tus clientes habituales, hacer eventos en tu tienda… en definitiva, transmitir un ambiente que refleje tu personalidad y valores.
Otro aspecto importante es que tú eres el único propietario, por lo que todas las ganancias generadas por el negocio son tuyas. No tienes que pagar comisiones de venta ni seguir directrices de los propietarios de la marca. Esto se reflejará en más beneficio para ti.
Contras
Esa libertad también implica una mayor responsabilidad. Abrir una tienda de té propia supone asumir todo el riesgo financiero: inversión inicial en producto, acondicionamiento del local, marketing y gastos operativos, sin el respaldo de una marca ya posicionada en el mercado.
Todas las decisiones recaen sobre ti, lo que puede ser un reto si no tienes experiencia previa en gestión empresarial.
Además, la formación en té deberá correr por tu cuenta, aunque existen muchas opciones para hacerlo.
Para terminar, en comparación con una franquicia, construir una base de clientes leales desde cero puede llevarte mucho tiempo y esfuerzo. Sin el respaldo de una marca reconocida, tendrás que trabajar más duro para ganar la confianza de los consumidores y establecer tu tienda como el lugar de referencia para los amantes del té.
Unirte a una franquicia en lugar de abrir tu propio negocio de té
Pros
Unirse a una franquicia de té tiene varias ventajas, especialmente para aquellos que buscan un camino más seguro hacia el emprendimiento.
Las franquicias brindan un modelo de negocio probado y un reconocimiento de marca que puede atraer a clientes desde el primer día.
Además, suelen proporcionar soporte continuo en áreas clave como marketing, formación en té y gestión operativa, algo especialmente valioso en las primeras etapas del proyecto.
Otra ventaja importante son las economías de escala. Al comprar grandes volúmenes, la franquicia puede negociar mejores condiciones con proveedores, lo que puede traducirse en costes operativos más bajos.
Pero donde puedes encontrar una de las principales ventajas es en el marketing y la publicidad. Las franquicias de té suelen realizar campañas de marketing nacionales o regionales para atraer más clientes a tu comercio. Para un negocio independiente, asumir este tipo de acciones suele ser complicado sin un presupuesto elevado.
Contras
Unirte a una franquicia de té implica renunciar a un cierto grado de autonomía. Deberás seguir sus directrices, lo que en cierta medida limita tu capacidad para innovar y personalizar tu tienda. Esto puede ser frustrante si tienes una visión específica de cómo quieres que sea tu negocio.
Por otro lado, las franquicias requieren una inversión inicial mayor que la de un negocio propio.
La inversión inicial suele ser más elevada que en un negocio propio y, además, deberás asumir pagos recurrentes como royalties o cánones. Esto reduce el margen de beneficio y te obliga a vender más para obtener una rentabilidad similar.
Aunque el soporte y el reconocimiento de marca pueden compensar estos costos, es importante que valores con atención si los beneficios superan las desventajas financieras y operativas.
Conclusión
Elegir entre crear una tienda de té propia o unirte a una franquicia depende en gran medida de tu perfil como emprendedor.
Si cuentas con capital suficiente y enfocas el proyecto principalmente como una inversión empresarial, una franquicia puede ofrecerte rapidez y seguridad.
Si por el contrario, deseas transmitir tu propia visión del té, construir una marca con identidad propia y tener libertad creativa, abrir tu propio negocio será la opción más coherente.
¿Quién sabe? Tal vez hoy estés empezando tu tienda de té… y mañana seas tú quien lidere la próxima franquicia de referencia.
¿Qué opción te parece mejor y por qué? Te leemos.



