La ashwagandha no seduce a primera vista como lo hace una flor de hibisco ni perfuma una mezcla con la inmediatez de la menta. Su personalidad se manifiesta de otra manera. Está en el fondo terroso de la taza, en su vínculo con una tradición milenaria y en una idea que encaja especialmente bien con el ritmo de vida actual: reservar un momento para la calma.

Ese relato ha despertado el interés de tiendas de té, marcas privadas y proyectos de hostelería que buscan ingredientes reconocibles y con identidad. Sin embargo, su creciente popularidad también ha llenado internet de afirmaciones que no siempre distinguen entre tradición, investigación preliminar y evidencia consolidada. Para trabajar con ashwagandha de forma responsable conviene empezar por lo esencial.

Contenidos

¿Qué es la ashwagandha?

La ashwagandha es una planta cuyo nombre botánico es Withania somnifera. Pertenece a la familia de las solanáceas, la misma familia botánica del tomate, la berenjena y el pimiento, aunque su perfil y sus usos son muy distintos. Es un arbusto de hojas ovaladas, flores discretas de tonos verdosos y pequeños frutos anaranjados o rojizos protegidos por un cáliz.

Crece y se cultiva en regiones de Asia, África y el área mediterránea. La parte que se encuentra con mayor frecuencia en productos destinados al consumo es la raíz, que puede presentarse cortada, pulverizada o transformada en extracto. No todos estos formatos son equivalentes. La raíz troceada para una tisana, el polvo integral y un extracto estandarizado difieren en concentración, comportamiento en agua y composición final.

En sánscrito, su nombre suele relacionarse con las palabras ashwa, caballo, y gandha, olor. La referencia alude al aroma particular de la raíz y, según la interpretación tradicional, también a la fortaleza asociada al animal. En inglés aparece a veces como winter cherry y en español como cereza de invierno. También recibe el nombre de ginseng indio, aunque no es un verdadero ginseng y no pertenece al género Panax.

¿De dónde procede su popularidad?

ayurveda india

La ashwagandha ocupa un lugar destacado en el Ayurveda, el sistema tradicional de la India. Allí se ha valorado históricamente como rasayana, una categoría vinculada a preparados restauradores y al mantenimiento general de la vitalidad.

La Encyclopedia of Herbal Medicine, de Andrew Chevallier, recoge su uso tradicional como tónico de carácter fortalecedor y relajante.

En la comunicación contemporánea se describe a menudo como adaptógeno. El término se usa para ciertos ingredientes de origen vegetal asociados con la capacidad de adaptación frente a situaciones de estrés. Es una palabra popular en el mercado del bienestar, pero no debe confundirse con una declaración de propiedades saludables autorizada. 

La popularidad actual de la planta nace precisamente de esa unión entre una historia antigua y preocupaciones muy presentes, como el descanso, el cansancio y la búsqueda de rutinas más pausadas. Su valor comercial no depende solo de una posible función fisiológica. También residen en el ritual, el perfil sensorial y la narrativa que ayudan a construir una mezcla.

¿Cuáles son los principales componentes de la ashwagandha?

Entre sus componentes más estudiados se encuentran los withanólidos, un grupo de lactonas esteroideas. La planta contiene además alcaloides y otros compuestos fitoquímicos. La proporción varía según la parte utilizada, el origen de la materia prima, la cosecha y el método de procesamiento.

Esta variabilidad explica por qué conviene leer con cuidado los estudios científicos. Buena parte de la investigación clínica se ha realizado con extractos específicos y estandarizados, a menudo administrados en cápsulas. Sus resultados no pueden trasladarse de forma automática a una tisana elaborada con raíz troceada. Una taza y un extracto concentrado son productos diferentes, aunque compartan el mismo ingrediente botánico.

Para el comprador profesional, la precisión empieza en la ficha técnica. El nombre botánico, la parte de la planta, el formato, el país de origen, los análisis microbiológicos y de contaminantes y, cuando corresponda, la estandarización del extracto permiten saber qué se está adquiriendo realmente.

En alveus, por ejemplo, usamos la raíz cortada de ashwagandha para elaborar nuestros blends.

Consigue 10 muestras gratis

Exclusivo para profesionales del té

¿Qué propiedades se atribuyen a la ashwagandha?

Tradicionalmente, la ashwagandha se ha relacionado con la vitalidad, la recuperación y el descanso. La investigación moderna se ha centrado especialmente en sus posibles efectos sobre el estrés percibido, la ansiedad y el sueño. Una revisión científica publicada en 2021 encontró resultados prometedores en estas áreas, aunque sus autores señalaron que la variedad de extractos estudiados impide establecer una preparación o una dosis universal.

En relación con el descanso, una revisión sistemática y metaanálisis de cinco ensayos clínicos observó un efecto pequeño pero estadísticamente significativo sobre la calidad del sueño. Los resultados fueron más evidentes en personas con insomnio, en tratamientos de al menos ocho semanas y con determinados extractos. Otros ensayos clínicos también han estudiado sus posibles efectos sobre el sueño de personas sanas y pacientes con insomnio y sobre la calidad del sueño en adultos sanos.

Aun así, la evidencia debe interpretarse con cautela. La mayoría de estas investigaciones se realizaron con extractos estandarizados administrados en dosis concretas, no con infusiones elaboradas a partir de raíz troceada. Por tanto, sus resultados no pueden trasladarse directamente a una tisana o a un blend de té con ashwagandha. La Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH también advierte de que los estudios disponibles utilizan preparaciones y cantidades muy diferentes, lo que dificulta formular recomendaciones generales.

En otros ámbitos, como el rendimiento deportivo, la memoria, la diabetes o la fertilidad, todavía no existe evidencia suficiente para extraer conclusiones firmes. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos considera que algunas preparaciones podrían resultar útiles para el estrés y el insomnio, pero subraya que numerosos estudios han sido pequeños y de corta duración.

Por este motivo, conviene hablar de usos tradicionales y de posibles efectos investigados, sin presentar la ashwagandha como tratamiento para una enfermedad. Expresiones como “cura la ansiedad”, “reduce el cortisol” o “trata el insomnio” no solo simplifican en exceso la evidencia disponible, sino que pueden constituir declaraciones de propiedades saludables o médicas no autorizadas.

¿Qué aporta la ashwagandha a los blends de tisanas y té?

raíz ashwagandha

En formulación, la ashwagandha aporta mucho más que notoriedad. Su raíz ofrece un sabor terroso, seco y ligeramente amargo, con un fondo cálido que puede recordar a la madera y a algunos cereales. No suele ocupar el primer plano aromático. Funciona mejor como una base que da profundidad y une otros ingredientes.

En tisanas sin cafeína encuentra una compañía natural en especias cálidas como canela, cardamomo, jengibre o clavo. La combinación crea perfiles envolventes, especialmente adecuados para mezclas de tarde o de sobremesa. Ingredientes más suaves, como rooibos, manzana, cacao o vainilla, redondean la raíz y moderan su amargor. La raíz de regaliz puede aportar dulzor y un final refrescante.

En un blend de té, la ashwagandha suma cuerpo y una nota de raíz que puede armonizar con tés negros de perfil maltoso como el Assam, con pu erh o con bases tostadas. La presencia de Camellia sinensis introduce cafeína, por lo que la mezcla no debe comunicarse como una opción libre de estimulantes ni como una bebida pensada necesariamente para antes de dormir. Un té con ashwagandha encaja mejor en un concepto de equilibrio cotidiano o pausa consciente.

La elección del corte es importante. Una raíz demasiado gruesa puede necesitar más tiempo de extracción que las hojas o flores que la acompañan. El polvo, por su parte, aumenta la turbidez, deja sedimento y puede escapar de algunos filtros. 

En blends a granel suele ser preferible un corte homogéneo que se distribuya bien y mantenga la mezcla visualmente equilibrada.

Preguntas frecuentes sobre la ashwagandha

¿La ashwagandha tiene cafeína?

La ashwagandha no contiene cafeína de forma natural. Un blend con ashwagandha elaborado con té negro, té verde, té blanco, oolong, matcha o cualquier otra forma de Camellia sinensis sí contiene cafeína. La presencia de ashwagandha no la neutraliza. Este matiz es especialmente importante cuando el nombre o la estética de la mezcla sugiere relajación o descanso.

¿A qué sabe la ashwagandha?

Su sabor es terroso, amargo y algo astringente. Puede tener notas de raíz seca, heno o madera. No es un perfil dulce ni intensamente aromático, y rara vez se elige como protagonista por placer sensorial. Su interés aparece al mezclarla y por sus beneficios.

¿Se puede tomar ashwagandha todos los días?

No existe una respuesta universal. Los organismos sanitarios indican que algunas preparaciones parecen tolerarse durante periodos cortos, de hasta unos tres meses, pero faltan datos sólidos sobre el uso prolongado. El consumidor debe consultar a un profesional sanitario cuando existan enfermedades, tratamientos farmacológicos o dudas sobre su situación personal.

¿Quién no debería tomar ashwagandha?

La ashwagandha no es adecuada para todo el mundo. El NCCIH recomienda evitarla durante el embarazo y la lactancia. También desaconseja su uso en personas próximas a una cirugía y en quienes presentan trastornos tiroideos o autoinmunes sin valoración profesional.

Puede interactuar con medicamentos para la diabetes o la hipertensión, inmunosupresores, sedantes, anticonvulsivos y tratamientos con hormona tiroidea. Entre los efectos adversos descritos se encuentran somnolencia y molestias digestivas. También se han notificado casos poco frecuentes de lesión hepática asociados a suplementos de ashwagandha.

¿Es lo mismo la raíz de ashwagandha que su extracto?

No. La raíz es la materia vegetal, entera, cortada o molida. Un extracto se obtiene mediante un proceso que concentra determinados componentes. Dos extractos tampoco tienen por qué ser iguales, ya que pueden utilizar disolventes, relaciones de extracción y niveles de estandarización diferentes.

Esta diferencia condiciona el sabor, la dosificación, la solubilidad y la interpretación de la evidencia científica. Si un estudio emplea un extracto concreto, sus resultados no demuestran que cualquier formato de ashwagandha produzca el mismo efecto. Para las mezclas destinadas a infusionarse, la raíz cortada suele integrarse de una forma más natural en el lenguaje del producto, mientras que un extracto requiere una evaluación técnica y regulatoria específica.